La “Divina Comedia” de la marca personal

09 May La “Divina Comedia” de la marca personal

Corren tiempos en los que la marca personal está adquiriendo una relevancia sin precedentes. Frases como “los empleos pasan, pero la marca personal permanece” se han convertido en un auténtico mantra en el mundo profesional, y especialmente en el entorno online. Pero veremos que la creación de una marca personal tiene mucha relación con el viaje por el más allá de la Divina Comedia de Dante.

Pero, ¿qué es la marca personal?

Según Wikipedia, “marca personal, en inglés Personal Brand, es un concepto de desarrollo personal consistente en considerar a determinadas personas como una marca, que al igual que las marcas comerciales, debe ser elaborada, transmitida y protegida, con ánimo de diferenciarse y conseguir mayor éxito en las relaciones sociales y profesionales.”

De esta definición podemos extraer que las personas debemos vernos como un producto –profesionalmente hablando-, y nuestra marca personal es la idealización que queremos que otros tengan de nosotros. Y todo con el objetivo de “vendernos” en un mundo altamente competitivo, no lo olvidemos.

Todo esto viene al caso por una opinión que el gran Alfonso Alcántara (yoriento.com) lanzó en LinkedIn hace unos días, y que fue origen de una interesante conversación:

“SI QUEREMOS “MEJORAR NUESTRO LINKEDIN” tenemos que mejorar antes lo que sabemos hacer o lo que vendemos.

Creo que a veces estamos más obsesionados con intentar tener una “buena presencia online” en las redes sociales (perfil, contenidos) que con mejorar nuestros propios productos y servicios.

EL MEJOR NETWORKING es más working que net.

Los buenos profesionales atraen buenos contactos y producen mejores contenidos, ¿verdad?“.

Las numerosas respuestas, en general, destacaban la mayor importancia de la calidad del producto/servicio (conocimientos, experiencia y profesionalidad) frente al “vacío” de la imagen (aspecto/contenido del perfil y actividad online). Y cierto es que en LinkedIn se pueden encontrar perfiles profesionales capaces de enmudecer al propio Bill Gates, y que en muchos casos sólo sean eso, “postureo”. Pero no es menos cierto que existe una mayoría de excelentes profesionales cuyo perfil se sitúa al nivel de un principiante.

La marca personal no debe elegir entre producto o imagen, sino que es una dualidad de producto e imagen. Y esta dualidad, además, debe ser totalmente coherente.

Divina

La “Divina Comedia” de la marca personal

Dándole vueltas a esa dualidad producto-imagen de la marca personal, se me ocurre una teoría sobre sus distintas fases y posible evolución. He de reconocer que en un ejercicio de total inmodestia pensé bautizarla como el “Diamante de Alcocer”, pero veréis que es mucho más gráfico –y poético- que lleve el nombre de la obra maestra de Dante Alighieri.

Infierno

Aquí se encuentran quienes tienen un mal (o poco desarrollado) producto/servicio y además su imagen es pobre (o inexistente). Es decir, la marca personal es nefasta.

“¡Perded toda esperanza los que entráis!”. Efectivamente; una marca personal así nos condena a permanecer eternamente en el infierno de los negocios. La única escapatoria posible es aprender de los errores y realizar una total reinvención profesional, intentando no caer de nuevo en este pozo.

Purgatorio

En el purgatorio encontramos dos tipos de profesionales: los que ofrecen un buen producto/servicio pero su imagen es pobre, y los que sobredimensionan su imagen pero no aportan nada más. Ambos tienen su marca personal incompleta.

En el primer caso, el recorrido por el purgatorio se les puede hacer excesivamente largo. Al no destacar, no dando a conocer su producto/servicio de forma efectiva, tardarán mucho en encontrar clientes. Esto puede desembocar en una disminución de la calidad, una reducción de su “caché”o, lo que es más habitual, el abandono. Este camino es muy lento, tanto hacia el paraíso, si son capaces de sobrevivir en el mercado, como en su caída hacia el infierno. Para conseguir lo primero deberían reaccionar a tiempo y comenzar a mejorar su imagen, con el fin de llegar a su público lo antes posible.

El segundo caso es ligeramente distinto. Es el estado del “postureo” y del éxito efímero. Una buena presencia online facilita un buen posicionamiento y rápido acceso a los clientes. Pero si el producto/servicio es deficiente, la caída al infierno será también rápida. La salida no es sencilla, ya que pasa por mejorar el producto/servicio.

Paraíso

Es el estado ideal, en el que tanto el producto como la imagen son buenos. La marca personal está así completa, lo que garantiza el éxito en el mundo profesional. Los clientes te encuentran, quedan satisfechos y te recomiendan.

Conclusión

Como podéis ver, el camino hacia el éxito en la creación y mantenimiento de la marca personal pasa por desarrollar un buen producto/servicio, pero también acompañarlo de una imagen que sea coherente con el mismo. Si no conseguimos optimizar esa dualidad producto-imagen, dándole una mayor importancia a cualquiera de ellos sobre el otro, nuestra marca personal tendrá un futuro incierto. ¡Manos a la obra!

JR Alcocer
José Ramón Alcocer
jralcocer@beviral.es
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